Ese día Thiago estaba con Rama, mientras estaban en la cocina llegó una chica rubia, hermosa, que, sin dudas, miraba con mucha onda a Ramiro.
- Hola - dijo ella
- Hola, quien sos? - respondió Ramiro
- Soy Jazmin Romero y recien me trasladaron acá, ustedess son?
- Yo soy Thiago y el es Ramiro
- Bueno, me pueden mostrar nuestras camas? - dijo mirando a Rama.
Thiago quería decirle que el no era un chico de la fundación cuando Rama dijo - Yo te llevo, Thiago se estaba yendo - queriendo levantarse a Jazmín.
Y así se fueron y Thiago se quedó solo, cuando lo llamó Tacho, su amigo del colegio, que quería salir con el.
- En una hora te quiero en mi casa y después nos vamos de joda - dijo Tacho
- En realidad no tengo muchas ganad de salir Tacho...
- Dale, que haces en casa? disfruta la vida! - exclamó Tacho
- Esta bien, me voy a bañar, hasta luego.
Mientras Thiago se iba a bañar llegaba Marianela a la fundación. Justina le mostró su habitación y cuando ella se fue Mar empezó a llorar hasta que se se dió cuenta que allí estaban 2 personas: Ramiro y Jazmín
- Hola, sos nueva no? porque lloras? - dijo Rama
- Hola, nada - respondío en manera fría Mar
- Yo tambien soy nueva como vos, un placer, soy Jazmín, vos como te llamas?
- Marianela.
Pero Marianela ni los miraba a los ojos, era muy triste, extrañaba su mamá y quería irse ya.
En ese momento llegó Lleca, otro chico de la fundación, que dijo a todos que tenían que ayudar a Justina a cocinar algo, y se fueron sin Marianela, que estaba allí todavía llorando, pero por un instante quería salir para no encontrar alguien mas, quería estar sola, como siempre.
Thiago estaba apunto de salir, se puso su perfume favorito, se dio cuenta que ya pasó una hora y bajo las escaleras con mucha velocidad pero no se dio cuenta que allí estaba Marianela llorando y cayó sobre ella.
Se miraron en los ojos, ambos muertos de vergüenza, Thiago nunca había visto una sonrisa tan linda como la suya y Marianela nunca había visto ojos tan hermosos como los suyos. Se quedaron allá mudos, sin hablar, ella terminó de llorar y se quedó mirándolo mientras se ponía colorada, él no sabía que decir, tenía la mente en blanco y no sabía ni decir "perdón", pero algo sabían, nunca en sus vidas habían probado algo como lo que probaron ese momento.